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martes, 1 de noviembre de 2016

ART & SUSTAINABILITY SCIENCE WORKSHOP








CACiS reune un conjunto de actividades en colaboración con artistas como Maria Ribera, Marco Ranieri, científicos como Joan Vendrell director tècnico y gestión mediambiental de CACiS y David Moncunill en el programa Realising Potentials Workshop/ del centre d'Estudis Catalans, en colaboración con la Societat Catalana de Biologia.

CACiS escollit un dels set tallers per a realitzar dins del ART & SUSTAINABILITY SCIENCE WORKSHOP
Realising Potentials: Arts-based Sustainability Science
Barcelona, 3-4th Nov 2016
Institut d’Estudis Catalans
Organitzen: Secció d’Ecologia Terrestre de la SCB, CREAF, UOC, UAB, CAMBIO, ICAAM, UPO i Universidade de Évora.
Realising Potentials: Arts-based sustainability science és un taller de dos dies pensat com a lloc d’experimentació per a explorar i dialogar entre arts i ciència de la sostenibilitat. El taller es realitzarà a Barcelona, el 3 i 4 de novembre de 2016, a la seu de l’Institut d’Estudis Catalans (IEC).
El taller té les finalitats següents:
Crear un espai d’experimentació en què artistes i científics puguin compartir, connectar i expandir les seves diferents experiències, projectes i debats sobre recerca en sostenibilitat basada en les arts.
Catalitzar una xarxa de ciència de la sostenibilitat basada en les arts com a comunitat d’aprenentatge, de pràctica i de suport.
Durant el taller, els participants s’involucraran en diferents laboratoris experimentals i debats per compartir, explorar col·lectivament i de manera crítica diferents experiències d’hibridació de les arts i la ciencia



 CACiS has been chosen in the program Realising Potentials: Arts-based sustainability science is a two-day workshop conceived as an experiential site for exploration and dialogue between the arts and sustainability science. The workshop will be held in Barcelona (Spain), in November 3rd-4th, 2016 at the Institute of Catalan Studies (Institut d’Estudis Catalans, IEC).

Two main motivations guide the workshop:
To open up an experiential space where artists and scientists can share, connect and expand different experiences, projects and discussions in the field of arts-based sustainability research.
To catalyse a network of Arts-based Sustainability Science as a community of learning, practice and mutual support.

During the workshop, participants will engage in different experiential laboratories and discussions to share, collectively explore and critically inquire different experiences of arts-science hybridation


miércoles, 26 de octubre de 2016

Exposición Versiones de una cicatriz






Adriana Lara (México, 1978)  explora los cambios, los accidentes y las rupturas que dejan huella. La textura es evidencia y testigo de las marcas de las experiencias. Gracia Luévano (México, 1990) habla sobre la vulnerabilidad del ser humano a ser herido, donde los objetos cotidianos como una casa se tornan una proyección física sobre la cicatriz. Asimismo Aideé Borunda (México, 1985) utiliza analógicamente el objeto para expresar que las marcas son costuras de la memoria, en palabras de Piedad Bonet: “es un remate imperfecto que nos sana dañándonos”. Para Alejandra Ordóñez (México, 1986) la huella es la transformación de la materia, entendiendo el cuerpo como materia y como agente transformador al tiempo, a veces lento y silencioso, a veces raudo y agresivo. También Angélica Chávez (México, 1990) se aproxima al concepto desde la temporalidad del cuerpo y la materia, sus ciclos y caducidad. Su trabajo es una una reflexión para dejar de ver las marcas como algo superficial, pues no son más que una oportunidad de introspección. le da un giro al concepto y asume  la marca emocional analógicamente con el síndrome del miembro fantasma, que es la manifestación de la memoria que se origina por la ausencia y la sensación de que el ente permanece unido al organismo. Aniela Rodríguez (México, 1991) utiliza como instrumento el verso y la palabra a las que denomina las heridas más hermosas. Jael Gaytán (México, 1984) intenta hablar desde lo profundo de si misma al exponer la apatía y las marcas de una sociedad en violencia constante. Izabela Oldak (Polonia) refiere que “el mundo entero es un organismo de vida grande, todos nosotros tenemos las mismas raíces y somos las ramas del mismo árbol. Compartimos la misma realidad y sufrimos los mismos procesos de tiempo, examinando la metamorfosis constante”. Magali Pérez (México, 1979) en sus imágenes nos sumerge en la incógnita de la cicatriz, la cual sugiere que se lleva a la vista o en el alma, ya sea esta tangible o como parte de nuestros demonios.  Marcela Ochoa (México, 1978) expresa que la cicatriz es un proceso de recuperación, de liberar y renacer desde la naturaleza por medio de los beneficios de las plantas. Para Marcela Zamudio (México, 1988) no todas las marcas son tangibles, ni individuales. Los feminicidios son heridas, golpes que nos han dejado marcados como sociedad, una cicatriz colectiva. Marilú Ríos (México, 1987) aborda la relación entre el ser mujer y la naturaleza, la vagina como una cavidad abierta de la misma forma que la tierra, utiliza tierra y sangre menstrual siendo estos dos elementos de la implícitos en la naturaleza.  En palabras de Gloria Bosch el trabajo de Roser Oduber (España.) tiene que ver con la fragilidad humana como experiencia, la conexión a los ciclos de la vida y la fuerza regenerativa. Ella misma habla del “sistema de espacios vacíos que pueden ser transitados caminando a la deriva”. Cecile Hug (Francia, 1975) cuestiona la memoria del cuerpo, las marcas físicas que a veces desaparecen, pero no del recuerdo, se aproxima a la cicatriz que se produce cuando el daño es infringido por nosotros mismos. Galia Mirsha (México, 1978) compone su versión de la cicatriz con sonidos de instrumentos, voces y elementos de paisaje sonoro urbano. La sonorización del estado emocional de perdón, otros sonidos reconocibles en el código de la armonía tradicional occidental como traducción de los motivos que nos llevan al perdón y sonidos de carácter lúdico para describir la recuperación del equilibrio. Gabriela Hijar (México, 1990) retoma el concepto de Kintsugi la tradición japonesa de la restauración de jarrones cerámicos. La idea de que un objeto renace y se fortalece luego de sufrir un daño tiene una gran similitud con la cicatriz que nos recuerda el aprendizaje y la belleza adquirida a través del sufrimiento.